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¿Existe control del fraude en el mercado del Aceite de Oliva?

Control del fraude del Aceite de Oliva

Foto portada de John Seb Barber

Si hay algún tema que trae de cabeza a los productores de aceite de oliva, ese es el de la falta de controles por parte de las autoridades en las fases de envasado y etiquetado. Y es que, aunque en España cada vez se controla más esta fase, no podemos decir lo mismo de los países importadores de nuestro entorno en Europa.

Las almazaras en España venden la mayor parte de su producción a granel a otros países y son precisamente las empresas de esos países las que se encargan después del envasado y de etiquetar el aceite con su propia marca. Esto quiere decir que aunque aquí en nuestro país se haga un riguroso control en todas las fases de producción del aceite, una vez que ese aceite se exporta a granel a otro país, son las autoridades de ese país las que se deben asegurar de que se cumplan a rajatabla las normativas de envasado y etiquetado establecidas. Esta es la única forma que existe de garantizar el control del fraude en el mercado del aceite de oliva, aunque a día de hoy la realidad sea otra.

El consumidor. Principal afectado por el fraude en el aceite de oliva.

Sin duda, lo más triste de toda esta situación y lo que más nos preocupa a las almazaras y productores, es que al final sea el propio consumidor el que lo acabe pagando. Ya sea por desconocimiento o simplemente por exceso de confianza, muchas veces por desgracia el consumidor gasta su dinero en un producto que no cumple ni de lejos lo que dice el etiquetado, sobre todo si hablamos de aceite de oliva virgen extra. Y muy especialmente en los países no productores o importadores.

Creemos que existe un gran problema de desinformación en estos países cuando se usa el término “aceite de oliva” en el etiquetado. Se hace de manera muy generalizada y muchos consumidores lo asocian directamente a cualquier envase de aceite expuesto en un lineal de un supermercado, sin hacer distinción entre un tipo de aceite u otro, simplemente fijándose en el precio.

Lo peor es que las grandes superficies son conscientes del desconocimiento de los consumidores y abusan de ello muchas veces poniendo en venta aceite de oliva etiquetado como virgen extra, cuando realmente el aceite que venden es una mezcla de aceites de peor calidad y mayor grado de acidez, mezclados con una pequeña proporción de virgen extra. Este es el gran motivo por el que cada vez más personas deciden comprar el aceite directamente a la almazara, con la marca original y siempre con Denominación de Origen.

Se controla el fraude en el comercio del aceite de oliva
Foto de: Itinerant Tightwad

El papel que juegan las grandes cadenas de supermercados.

Analizando lo expuesto anteriormente queda de manifiesto que no existe garantía de que en las grandes cadenas de supermercados, el aceite de oliva que venden se corresponda realmente con lo que indica el etiquetado.

Ya han salido a la luz multitud de casos en los que cadenas de supermercados muy conocidas, no sólo en España, sino también en otros países, envasan mezclas de virgen extra con aceites de oliva refinados, todo esto con un claro objetivo; LA RENTABILIDAD. Para los supermercados, los aceites de oliva suaves (refinados) son los más rentable económicamente.

Ahí están las marcas blancas de las grandes superficies donde los precios son los protagonistas y no te percatas de que la calidad es deficiente. Además tienen la valentía de envasar aceite de otros países fuera de la Unión Europea y por tanto, exentos de cumplir cualquier tipo de normativa. De esta forma consiguen envasar aceites de más baja calidad, para poder presumir de precios.

Es una pena que este producto tan prestigioso y valorado por todo el mundo se utilice como reclamo en la mayoría de las grandes superficies y a unos precios que hacen que el sector se esté tambaleando constantemente.

Cuando vemos un precio muy por debajo del habitual, nos hace sospechar de su calidad, y es que puede darse el caso de que nos estén vendiendo el aceite como virgen o virgen extra y simplemente se trate de un aceite de oliva suave. Existen publicaciones que lo corroboran como las que mostramos a continuación:

  • En febrero del 2010 ya no lo confirmaban mediante el comunicado de la denuncia interpuesta  por COAG (Coordinadora de de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) ante los servicios de consumo por etiquetar aceite normal como aceite virgen extra una famosa red de hipermercado en España.
  • En junio de ese mismo año UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos) también anunciaba la intención de denunciar “la publicidad engañosa y el posible fraude” que estaba llevando a cabo sobre este producto la cadena multinacional de distribución Carrefour.
  • En octubre del 2012 la OCU (La Organización de Consumidores y Usuarios) denuncia que nueve marcas vende aceite de oliva de peor calidad como virgen extra.

¿Cómo afecta todo esto al sector Oleícola?

Por desgracia no hay algo que pueda agitar tanto los cimientos del sector oleícola como una denuncia de fraude. Estas noticias que las debemos tomar como buenas crean un desconcierto en el consumidor engendrando cierta desconfianza a la hora de comprar este producto. Y lo peor de todo es que ponen en juego la credibilidad de nuestro sector, tanto aquí como en el exterior.

Si a esto añadimos la amplia extensión de este cultivo por todo el mundo, nos encontramos ante una situación donde hay que unificar fuerzas, y exigir a las Administraciones correspondientes que sigan aumentado todo tipo de controles para intentar erradicar el fraude. El sector oleícola forma una parte primordial en la economía de nuestro país y por tanto, debe existir la máxima protección y vigilancia.

La lucha es constante, en octubre del año 2007  los medios de comunicación lanzaban una noticia en cuyo titular nos anunciaban que Investigadores crearán un DNI para la trazabilidad del aceite de oliva. Un convenio que firmaba la Junta de Andalucia con la Universidad de Córdoba para poder combatir el fraude.

También en el año 2012 el sector oleico demandaba una técnica analítica rápida, fiable y de bajo coste para que el empresario pueda saber la categoría de su aceite y así poder etiquetarlo correctamente sin tener que esperar a la analítica oficial elaborada por el Ministerio de Agricultura. La investigación se llevó a cabo en la Universidad de Córdoba.

Por último, otro paso significativo que ayuda enormemente a mejorar la imagen del sector, es el nuevo Real Decreto que se aprobó en el Consejo de Ministros hace apenas 3 meses y que pondría fin al uso de las aceiteras rellenables en el canal HORECA a partir del 1 de enero de este mismo año 2014.

Esperemos que esta última medida adoptada por nuestro gobierno, así como el de otros países de la Unión, sirva de precedente para futuras leyes que ayuden a establecer un mayor control del fraude en el mercado del aceite de oliva.

En este sector cada día se trabaja más por una máxima calidad del producto y como prueba de ello son los numerosos reconocimientos otorgados dentro y fuera de este país. Tanto por parte del sector, como desde las organizaciones existe el compromiso de vigilar cualquier desacato que pueda ocurrir, exigiendo su persecución a la Administración correspondiente y que esto ayude de una vez por todas a dar verdaderas garantías al consumidor final.

2 comentarios en “¿Existe control del fraude en el mercado del Aceite de Oliva?

  1. Lamentablemente hay paises que todavía no se implican en controlar los fraudes y eso es la base del mal funcionamiento que viene después…

  2. esta claro que manipular los aceites de oliva, es una tarea fácil. Lo que debería hacer el estado, es que quien los manipule, no pueda comercializar más aceite de oliva en su vida

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